La Misa: ¿Que es la misa? ¿Porqué ir a misa?


La misa es el culto católico por el cual se rinde honor, gloria, alabanza y adoración a Dios.  La misa se conoce por muchos nombres; Eucaristía, Santa Cena, La Boda del Cordero, El Gran Banquete y más.  La razón de diferentes nombres es porque cada nombre representa un aspecto especifico de la misa.  La misa en verdad es la cumbre de la vida cristiana, es la conexión del cielo y la tierra en forma espiritual y carnal.  Pero la razón mas importante de la misa no es lo que podemos recibir de ella, sino que es la forma de adoración preferida o escogida por Dios nuestro Padre.

Muchas veces escuchamos o hasta decimos que la misa es aburrida, que no sacamos nada de la misa, que no entendemos nada, que no es interesante o entretenida.  La razón por la cual hemos escuchado o decimos esto es porque no entendemos que es la misa y que esta pasando en la misa. Usualmente vamos a la misa con la mentalidad de espectador, voy a ver al sacerdote celebrar la misa, pero en realidad, la misa no es para que nosotros observemos, la misa es para que participemos.  Tu y yo tenemos una parte importante que practicar en la misa, somos participantes junto con el sacerdote, no el solo o nosotros solos. 

Me gustaría que pienses en la misa como una maquina de tiempo, en el cual te trasladas en diferentes épocas y te encuentras en diferentes reinos o realidades.  Comencemos por conocer las partes de la misa y su función o representación.

La misa se puede dividir en 4 partes:

  1. Rito de Iniciación
  2. Liturgia de la Palabra
  3. Liturgia de la Eucaristía
  4. Rito de Conclusión

I .Rito de Iniciación

La entrada

Nos ponemos de pie mientras el sacerdote, el diacono y otros ministros entran a la asamblea. Estamos de pie para comenzar nuestra jornada o viaje.  Nos ponemos de pie porque debemos de acompañar la procesión hacia el encuentro con Dios.  Aunque quizás físicamente no caminemos en la procesión inicial, nos paramos por que nuestra mente y nuestro ser debe de seguir esa procesión, es la procesión de entrada, es salir del mundo en el cual nos encontramos y caminamos hacia el encuentro con Dios.

En el antiguo testamento el pueblo se levantaba cuando Moisés iba a reunirse con Dios en el tabernáculo, de igual manera nos ponemos de pie para el encuentro con Dios.

Éxodos 33:7-11

 Moisés acostumbraba tomar la tienda, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de éste[a], y la llamó la tienda de reunión. Y sucedía que todo el que buscaba al Señor salía a la tienda de reunión, que estaba fuera del campamento. Cuando Moisés salía a la tienda, todo el pueblo se levantaba y permanecía de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y seguía con la vista a Moisés hasta que él entraba en la tienda. También cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada de la tienda, y el Señor hablaba con Moisés. 10 Cuando todo el pueblo veía la columna de nube situada a la entrada de la tienda de reunión todos se levantaban y adoraban, cada cual a la entrada de su tienda.

11 Y el Señor acostumbraba hablar con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Cuando Moisés regresaba al campamento, su joven ayudante Josué, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda.

Señal de la cruz

Cuando el sacerdote y la procesión llega al altar, el sacerdote besa el altar en símbolo de reverencia por el altar, porque el altar se transforma en el lugar del sacrificio.  El altar se transforma en el centro de la misa, el lugar donde ofrecemos y juntamos nuestro sacrificio junto con Jesús.

Se hace la señal de la cruz para recordarnos que estamos en un lugar santo, para recordarnos que vamos a participar de algo sagrado.  La señal de la cruz es marcarnos para algo especial, es separarnos para algo sublime, es pedir a Dios que guarde nuestra mente, nuestro corazón y nuestro cuerpo.  La señal de la cruz llama y reconoce a la santísima trinidad.

Ezequiel 9:3-5

Entonces la gloria del Dios de Israel subió del querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral del templo. Y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura; y el Señor le dijo: “Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella.” Pero oí que a los otros les dijo: “Pasen por la ciudad en pos de él y hieran; no tenga piedad su ojo, no perdonen.

La expresión “El señor este con ustedes y con su espíritu” es una expresión de cuidado y protección.  Es pedirle a Dios que nos proteja porque vamos a entra en una zona de peligro.  Estamos de viaje y estamos fuera del reinado terrenal y nos encontramos en el reinado celestial, junto a todos los ángeles y santos. 

El Acto Penitencial

El acto penitencial es nuestra oportunidad de quitarnos la mascara y en realidad decirle a Dios lo que sentimos, lo que hemos hecho y con un corazón humillado, pedirle perdón.  Lo hacemos como comunidad por que todos somos un cuerpo, todos sufrimos las consecuencias de nuestros pecados.

En el viaje nos trasladamos a los ciegos que fueron sanados por Jesús pero que clamaban a Dios que tuviera misericordia de ellos.  De igual manera nosotros pedimos misericordia, piedad y sanación interior.

Mateo 20:30-31

Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, al oír que Jesús pasaba, gritaron: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!”31 La gente los reprendía para que se callaran, pero ellos gritaban más aún: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

El Gloria

Seguimos de viaje y nos encontramos en Belén en el nacimiento de Jesús. Cantamos el gloria junto a los ángeles en agradecimiento a Dios por enviar a su hijo Jesús al mundo por nuestros pecados.  El gloria debe de ser un himno de júbilo, un himno de honor y glorificación por el nacimiento del mesías en nuestra tierra.  Nos juntamos con los ejércitos celestiales para glorificar ese gran acontecimiento.  Jesús viene nuevamente a juntarse con nosotros.

Lucas 2:4-20

También José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén (Casa del Pan), por ser él de la casa y de la familia de David, para inscribirse junto con María, comprometida para casarse con él, la cual estaba encinta.

Sucedió que mientras estaban ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su Hijo primogénito; Lo envolvió en pañales y Lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

En la misma región había pastores que estaban en el campo[a], cuidando sus rebaños durante las vigilias de la noche. Y un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor, y tuvieron gran temor. 10 Pero el ángel les dijo: “No teman, porque les traigo buenas nuevas de gran gozo que serán para todo el pueblo;11 porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo (el Mesías) el Señor. 12 Esto les servirá de señal: hallarán a un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.”

13 De repente apareció con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, alabando a Dios y diciendo:

14 Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz entre los hombres (de buena voluntad) en quienes El se complace[
b].”

15 Cuando los ángeles se fueron[c] al cielo, los pastores se decían unos a otros: “Vayamos, pues, hasta Belén (Casa del Pan) y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber.”

16 Fueron a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. 17 Cuando Lo vieron, dieron a saber lo[d] que se les había dicho acerca de este Niño. 18 Y todos los que lo oyeron se maravillaron de las cosas que les fueron dichas por los pastores. 19 Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón.20 Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había dicho.

La Oración Colecta

La oración colecta se llama colecta porque es cuando el sacerdote colecta o junta todas nuestras oraciones y peticiones, con las de la iglesia y se las presenta a Dios en una oración.  Este es el momento cuando ponemos nuestras peticiones, oraciones, necesidades e intercesiones antes los pies de Dios.  En este momento debemos de presentarle a Dios todas nuestras preocupaciones, todas nuestras necesidades y la intención principal de la misa para nosotros.

La oración que recita el sacerdote nos dice de que se trata esa misa en particular, porque intención o que debemos reflexionar en esta misa. Cuando decimos Amen, estamos aceptando la oración que el sacerdote acaba de recitar.

II. Liturgia de la Palabra

La Primera Lectura

Nos sentamos a escuchar la primera lectura.  Cuando nos sentamos estamos entrando en una posición de recepción.  La postura de sentarse en la misa significa que vamos a escuchar y estar dispuestos a recibir un mensaje.  Las lecturas no son simples lecturas, son proclamaciones de Dios para nosotros.  En cada lectura Dios me habla y te habla directamente, por eso no es solo una lectura, pero es una proclamación, es Dios hablándome y hablándote directamente.

Respuesta al terminar: “Te alabamos, Señor”

Con la respuesta te alabamos señor, le estamos dando la gracias a Dios por su mensaje y reconocemos que el mensaje fue de el directo, que Dios se nos revelo de una forma especial para mí.

Salmo Responsorial

El salmo responsorial es especial porque es el único libro bíblico que se lee en todas las misas.  El libro de salmos fue uno de los libros que Jesús siempre leyó, porque los Judíos lo leían y lo leen en las sinagogas.

La Segunda Lectura

Lectura del nuevo testamento

Al igual que la primera lectura, esta lectura es una proclamación de Dios para contigo directo.  Es Dios hablándote y revelándose un poco más a ti.

Respuesta al terminar: “Te alabamos, Señor”

Con la respuesta te alabamos señor, le estamos dando la gracias a Dios por su mensaje y reconocemos que el mensaje fue de el directo, que Dios se nos revelo de una forma especial para mí.

La Aclamación

Nos ponemos de pie para honrar a Cristo presente con nosotros en el Evangelio. Para la proclamación del evangelio nos ponemos de pie porque la proclamación es de Jesús directa. Cuando nos paramos estamos demostrando reverencia y honor a la palabra de Jesús.

El Evangelio

El Padre o diacono proclama la lectura del Evangelio.

El evangeliario es el libro que el sacerdote o diacono lee durante el Evangelio.  El evangeliario solo contiene las lecturas de los evangelios Mateo, Marcos, Lucas y Juan.  El evangeliario cita las palabras de Jesús en forma directa.

Respondemos: “Gloria a ti, Señor Jesús”

Si continuamos el viaje a través de los tiempos, podemos llegar al antiguo testamento cuando el escriba Esdras proclamo la palabra de Dios, todos se pusieron de pie para la proclamación, y Esdras proclamo de un lugar más alto como hoy conocemos el ambón.

Nehemías 8:1-8

Todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que estaba delante de la Puerta de las Aguas, y pidieron al escriba Esdras que trajera el Libro de la Ley de Moisés que el Señor había dado a Israel.Entonces el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la asamblea de hombres y mujeres y de todos los que podían entender lo que oían. Era el primer día del mes séptimo. Y leyó en el libro frente a la plaza que estaba delante de la Puerta de las Aguas, desde el amanecer hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al Libro de la Ley.

El escriba Esdras estaba sobre un estrado de madera que habían hecho para esta ocasión. Junto a él, a su derecha, estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías; y a su izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo, pues él estaba en un lugar más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso en pie.Entonces Esdras bendijo al Señor, el gran Dios. Y todo el pueblo respondió: “¡Amén, Amén!,” mientras alzaban las manos. Después se postraron y adoraron al Señor rostro en tierra. También Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán, Pelaías, y los Levitas, explicaban la ley al pueblo mientras el pueblo permanecía en su lugar. Y leyeron en el Libro de la Ley de Dios, interpretándolo y dándole el sentido para que entendieran la lectura.

La Homilía

Nos sentamos a escuchar la predica para entender la palabra.

Como mencione antes la posición de sentarse es una posición de recepción y de escuchar.  Nos sentamos para recibir el mensaje de Dios para cada uno de nosotros.  La homilía es el mensaje que Dios nos va a transmitir por medio del sacerdote o diacono.  Usualmente la homilía es una explicación o aplicación de las lecturas y nuestra vida, nuestro caminar.

La Profesión de Fe

Nos ponemos de pie y profesamos nuestra fe juntos.

Credo (Nicea o Apóstoles)

Nuestra fe o creencia como católicos

La profesión de fe es recordar nuestras creencias, es como comunidad ser testigos de lo creemos.  El credo es nuestra creencia, nuestra fundación o base católica.  Cuando profesamos el credo, estamos diciéndole a la comunidad y al mundo lo que creemos y que en realidad si lo creemos.  La profesión de fe es bien importante porque nos sirve como recordatorio o es como renovar nuestros votos, decirle a Dios y a la iglesia que aun creemos todo lo que está en el credo.

Oración de los Fieles

Rezamos juntos como iglesia por la comunidad.

Nos unimos como comunidad para presentar nuestras peticiones.  Estas deben de ser peticiones locales, peticiones que representan la necesidad y las intenciones de cada comunidad en particular.  Nos unimos como un cuerpo a plegar, a pedirle a Dios su ayuda, su intercesión, su misericordia y su amor.

III. Liturgia de la Eucaristía

Preparación del Altar y de las Ofrendas

El ofertorio es el tiempo en el cual presentamos nuestras ofrendas a Dios y las traemos al altar.  Nosotros físicamente no caminamos en la procesión de las ofrendas, pero espiritualmente debemos de estar en esa procesión llevando nuestras ofrendas personales.  Nuestra ofrenda es lo que queremos entregar a Dios.  En acción de gracias las ofrendas son nuestro tiempo, talentos y tesoros.  Le entregamos a Dios dinero como agradecimiento y reconocimiento de que lo hemos recibido de él, esta ofrenda económica es para ayudar a los pobres y necesitados.  Le ofrecemos nuestro tiempo y talentos, ponemos ante Dios nuestras victorias de esta semana, nuestros obstáculos, nuestra vida completa. 

Por medio del bautismo, nosotros somos hechos sacerdotes, el trabajo del sacerdote es de ofrecer sacrificio a Dios. Como sacerdotes del reino por el bautismo, tenemos que ofrecer nuestro propio sacrificio a Dios.  Tus sacrificios son tus dolores, tus frutos, tus necesidades, tus agradecimientos, tus intenciones, tus peticiones en otra palabra todo tu ser.

Oración Sobre Las Ofrendas

Plegaria Eucarística

El sacerdote se lava las manos para simbolizar limpieza y pureza, va a tocar instrumentos sagrados.

Nos ponemos de pie, porque como sacerdotes del reino vamos a compartir el sacrificio.

El padre nos invoca con “El señor este con ustedes…” Esto debe de recordarnos que necesitamos ayuda o protección.  Nuevamente estamos en otro reino, los ejércitos celestiales y terrenales se unen en adoración.

Oración:

Levantemos el corazón –   lo tenemos levantado al señor

Demos gracias al señor –    es justo y necesario

Si en verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias oh señor

Cantamos el Santo/Hosana, este es un canto celeste.  Es la adoración perfecta de los santos y los ángeles a Dios.  Ellos se unen a nosotros en este momento a cantar y adorar a Dios.  Este es el momento en el cual nuestros seres queridos que se encuentran en el cielo están junto con nosotros adorando.


El libro de Isaías nos muestra a los serafines cantando y adorando con el “Santo”, es un momento de purificación y santidad.

Isaías 6:1-8

En el año de la muerte del rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de Su manto llenaba el templo. Por encima de El había[a] serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo[b]:

Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos,
Llena está toda la tierra de[c] Su gloria.”

Y se estremecieron los cimientos[d] de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije:

“¡Ay de mí! Porque perdido estoy,
Pues soy hombre de labios inmundos
Y en medio de un pueblo de labios inmundos habito,
Porque mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos.”

Entonces voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altar con las tenazas. Con él tocó mi boca, y me dijo: “Esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado[e] tu pecado.” Y oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” “Aquí estoy; envíame a mí,” le respondí.

Nos arrodillamos por que todos caen postrados ante la grandeza de Dios y es el momento de máxima reverencia, como en el libro de Crónicas.

2 Crónicas 7:1-4

Cuando Salomón terminó de orar, descendió fuego desde el cielo y consumió el holocausto y los sacrificios, y la gloria del Señor llenó la casa (el templo). Los sacerdotes no podían entrar en la casa del Señor, porque la gloria del Señor llenaba la casa del Señor. Y todos los Israelitas, viendo descender el fuego y la gloria del Señor sobre la casa, se postraron rostro en tierra sobre el pavimento y adoraron y alabaron al Señor, diciendo: “Ciertamente El es bueno; ciertamente Su misericordia es para siempre.”

Entonces el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificio delante del Señor.

Doxología

El padre/sacerdote continua con el sacrificio, el padre invoca al espíritu santo que descienda y transforme el pan y vino en el cuerpo y sangre de Cristo.  Este es el momento donde el espíritu santo desciende como fuego (aunque no lo veamos con nuestros ojos) y transforma el pan y el vino. Este es el gran misterio de nuestra fe, por eso el padre dice, este es el misterio de nuestra fe y nosotros respondemos anunciamos tu nombre, proclamamos tu resurrección, ven señor Jesús.

Rezamos el Padre Nuestro

Como comunidad nos juntamos a orar la oración que Jesús mismo nos enseñó.

Signo de la Paz

Nos ofrecemos un signo de paz, es pedir perdón, arrepentirnos y perdonar aquellos que nos han herido, vivos o muertos.  Somos una comunidad, un cuerpo, vivimos y morimos juntos.

Fracción del Pan/ Comunión

Nos arrodillamos para la elevación y adoración de Jesús en cuerpo y sangre, antes de recibirlo. En el viaje nos encontramos en el nuevo testamento cuando un centurión Romano le pidió a Jesús que sanara a su criado.  El centurión reconoció que el no merecía la ayuda de Jesús, que no merecía la presencia de Jesús, que no merecía que Jesús entrara en su hogar, pero que lo necesitaba.  Nosotros en este momento somos ese centurión y le decimos a Jesús, que reconocemos que no merecemos que entre en nuestro hogar, el cual es nuestro cuerpo, pero que lo necesitamos.  Que con tan solo una palabra el nos puede sanar.

Mateo 8:5-13

Al entrar Jesús en Capernaúm, se acercó un centurión y Le suplicó:“Señor, mi criado[a] está postrado en casa, paralítico, sufriendo mucho[b].”

Y Jesús le dijo: “Yo iré y lo sanaré.” Pero el centurión respondió: “Señor, no soy digno de que Tú entres bajo mi techo; solamente di la palabra[c] y mi criado[d] quedará sano. Porque yo también soy hombre bajo autoridad, con[e] soldados a mis órdenes[f]; y digo a éste: ‘Ve,’ y va; y al otro: ‘Ven,’ y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto,’ y lo hace.”

10 Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que Lo seguían: “En verdad les digo que en Israel[g] no he hallado en nadie una fe tan grande. 11 Y les digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán[h] a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. 12 Pero los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.”

13 Entonces Jesús dijo al centurión: “Vete; así como has creído, te sea hecho.” Y el criado[i] fue sanado en esa misma hora.

Oración después de la Comunión

Después de recibir la comunión, hacemos una oración interna de agradecimiento.  Le damos gracias a Jesús por entrar en nosotros y si no recibimos físicamente, le damos gracias por la comunión espiritual.

IV. Rito de Conclusión

Saludo

Nos ponemos de pie, el sacerdote nos saluda al prepararnos para irnos.

Oración y Bendición Final

La expresión “El señor este con ustedes…” se repite por que vamos a entrar a un lugar de dificultad, vamos a entrar en un lugar de peligro.  Estamos regresando de nuestro viaje, del reino celeste al mundo. Tenemos que ir al mundo a llevar a Cristo al mundo.  Es un lugar de peligro por que no tenemos a nuestros hermanos, no estamos en comunidad físicamente en el mundo, tenemos mas dificultades, tentaciones y obstáculos, pero nunca estamos solos, por eso necesitamos a Jesús para que nos de su gracia y fuerza.

Nos inclinamos para recibir la bendición final.  La posición de inclinación simboliza que queremos que la bendición caiga y descienda sobre nosotros.

Despedida

“Glorifiquen al señor con su vida”

Respondemos: Demos gracias a Dios

Procesión Final

Regresamos de nuestro viaje y vamos al mundo, enviados a proclamar, vivir y compartir nuestra fe.  Misa significa enviado, y estamos enviados con una misión, la misión de ser Cristo en el mundo, un mundo que tanto lo necesita.

Recuerda, la misa no es para ver o ser espectadores, como sacerdote del reino, tu deber es participar en la misa, tu deber es ofrecer tus sacrificios y adorar a Dios como el quiere ser adorado.  Si te preguntan por qué vas a misa, que sacas de ir a misa, ¿qué aprendes en la misa? Espero que puedas reflexionar y darte cuenta de que no es tanto lo que vas a sacar de la misa, sino lo que vas a ofrecer en la misa…. El sacrificio y la adoración perfecta que Dios prefiere.

¡Bendiciones!

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